Cristian Climent suma y sigue

Cristian Climent evidenció su progreso y firmó pasajes de indudable gusto con capote y muleta. Isiegas y Ochoa se estrellaron contra el muro del descastamiento. Decepcionó el juego de los novillos de Gómez de Morales.

Informa; Carlos Bueno

Valencia, Sábado 12 de mayo 2018

Virgen de los Desamparados

Novillada picada

Entrada; Un tercio

Novillos de Gómez Morales, bien presentados y de juego desigual. 1º aplaudido en el arrastre. 2º, 3º, 5º y 6º descastados. 4º manejable.

Cristian Climent

-saludos tras aviso y oreja tras aviso
Jorge Isiegas

– silencio y silencio tras aviso
Carlos Ochoa

-silencio en ambos

Incidencias: Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en recuerdo de Manuel Granero.

No dio facilidades la novillada del debutante hierro de Gómez de Morales, que envió a Valencia un encierro correcto de presentación y noble pero sin el fondo necesario para posibilitar un éxito sonoro. Hubo algún ejemplar, como el primero, con clase en sus embestidas, pero la justeza general de fuerzas fue un condicionante demasiado determinante que provocó que la incuestionable predisposición de la terna no fuese suficiente para que sus quehaceres tuviesen el eco necesario en los tendidos. Cristian Climent sorteó el lote más potable y demostró que su toreo ha ganado en poso y reposo.

Tuvo calidad el novillo que abrió festejo, y así quedó patente en un inicio de faena esperanzador de Cristian Climent sobre la mano derecha. Pero en la tercera serie se derrumbó el animal, lo que pareció mermar sus facultades. Aún así permitió que el de El Puig le recetase una exigente tanda de naturales antes de demorarse con los aceros.

Tuvo ritmo y gusto el saludo a la verónica de Climent al cuarto, siempre ceñido y ganando terreno. Pero tras encontrarse con los piqueros el de Gómez de Morales perdió fuelle y sólo permitió que el novillero valenciano brillase en algunos pasajes toreando en redondo y que mostrase su inequívoca predisposición en un final de faena autoritario y firme. Tras la estocada se le reconoció el esfuerzo premiándole con un apéndice.

Apenas se movió el primero del lote de Jorge Isiegas, que intentó provocar sus arrancadas en vano, y lo poco que se desplazó lo hizo protestando y sin recorrido.

No mejoró su suerte ante el quinto, que se lo pensó mucho antes de arrancarse y que cuando lo hizo embistió calamocheando y con un exiguo recorrido. Ni la autoridad con la que le provocó Isiegas fue suficiente para conseguir su objetivo.

La evidente falta de fuerzas del tercero condicionó su postrer juego, y apenas soportó un inicio de faena de Carlos Ochoa citando en redondo con la mano baja. Se derrumbó a las primeras de cambio el utrero y ya no dio la mínima opción.

Tampoco ayudó un ápice el que cerraba la tarde, un novillo que dobló las manos en exceso y que lo poco que embistió lo hizo con la cara por la nubes y pensándoselo.

 

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