Puerta grande para Rafaelillo en el cierre de los San Fermines 2017

Dos orejas al valor y la espada de Rafaelillo, oreja a la espada de Javier Castaño y oreja para Pinar cuando hundió la espada.

Quizás estén cambiando los tiempos y el toreo. Las modas vuelven y en el toreo no iba a ser diferente, que los públicos se volviesen a emocionar con el riesgo y el peligro era simplemente cuestión de tiempo. No seré yo quien no comulgue con este toreo. También hubo una época en la que el enfrentamiento con la bestia se resumía en poder darle muerte de la forma más rápida y efectiva. Tras varios siglos de evolución y ver la trasformación de la lucha en arte me resisto a tener que aceptar que las orejas o las puertas grandes de una de las plazas más importantes de España se resuma simplemente en el manejo de los aceros o de lo grave que resulte la herida que te haga el pitón del astado. Siempre se a dicho que, “una estocada vale una oreja”, pero de este dicho, a que en estos tiempos una estocada te convierta en triunfador va un mundo.

Pamplona, viernes 14 julio de 2017

10ª Feria del Toro de Pamplona, “San Fermín”

Corrida de Toros

Entrada; Llenas las gradas para despedir la feria.

6 Toros 6 de Miura, altos , largos y parejos de presentación, dieron un  juego también parejo, destacando la falta de fuerza en todos ellos y el descaste en el 1º,2ºy 5º.

 Miura, Lora del Río (Sevilla)

Divisa; Verde y grana Antigüedad; 30/04/1849

Rafaelillo ( Grosella y oro)

-Oreja y oreja

Javier Castaño ( Sangre de toro y oro)

-Oreja y Saludo

Rubén Pinar (Grana y oro)

-Silencio y Oreja

 

Con una larga cambiada y un farol de rodillas saludó Rafaelillo al alto y abierto de sien que abría la tarde. Un toro noble, que pedía sitio y temple. Sin ligar faena extrajo el murciano pases hondos con la zurda de uno más uno. Pronto se quedó  sin raza y corto el astado. Rubricó con una excelente estocada y como viene siendo habitual este año en Pamplona oreja. “Nevadito”, muy en Miura, acudió a los burladeros rematando con la cara baja. Lo saluda Rafael por verónicas rodillas en tierra. Tardo en su embestida no se emplea en el caballo, realizando un peligroso tercio de banderillas apretando hacia los adentros y echando la cara arriba.  De rodillas inicia la faena ante este cuarto astado carente de recorrido y que se defendía. Insistió Rafaelillo sin duda y cruzándose al pitón contrario jugándose todo ante un toro que nada le podía a dar más que el tremendo volteretón recibido. Pinchazo y efectiva estocada.

“Dejalo” llevaba por nombre el segundo de la tarde, largo y alto que  pasó por las telas de Javier Castaño justo de fuerza y echando las manos por delante. Se empleó en el caballo en un buen puyazo de Javier Martín. Se desplaza templado y con buen tranco en banderillas.  Entiende Castaño lo que pide el astado y le da tiempo y distancia a un toro que a pesar de su falta de fuerza embiste con clase y templado. Mejor por el pitón derecho pero sin llegar a hilvanar faena. Estocad hasta los gavilanes marcando los tiempos y oreja. Chorreado, veleto y descarado de pitones, “Hurón”  no se empleó de salida en las telas del capote de Javier ni en el caballo.  Se luce en banderillas Fernando Sánchez ante la descompuesta embestida. Sentado sobre una silla y sobre la mano derecha inicia la faena de muleta Javier Castaño al chorreado astado de Miura que se quedaba corto y derrotaba. Voluntad e insistencia ante la imposibilidad del astado. Estocada travesada y palmas.

Bizco y con la cara avacada “sobaquero”, se quedó corto desde salida en las telas del manchego Rubén Pinar. Con la cara alta y muy justo de fuerza fue su encuentro con el caballo.  Se defiende acortando y tirando la car arriba en banderillas. Falto de fuerza y sin recorrido, se defendía el toro de Miura sin dar  facilidad a un Rubén Pinar que plantado en la arena le presentaba con verdad la franela. Insiste tragando una eternidad alargando excesivamente la faena. Pinchó  y escucho un silencio como recompensa.  “Limonero” alto de agujas, largo y herrado con el nº 43,  cerraba la feria del toro del 2017. Su lidia le correspondía a Rubén Pinar que rápidamente y con avidez le ganó los terrenos de fuera al astado. Galleando por chicuelinas y torero puso en suerte de varas Rubén al toro que se dejo dar. Se desplaza y tira la cara arriba en banderillas.  Decidido, firme e inteligente le presentó con verdad las telas el de Tobarra al de Miura que tuvo la virtud de la fijeza y la obediencia. Estuvo el matador por encima del toro pudiéndole y fijándole en los toques destacando sobre la mano izquierda. Estocada caída y oreja.

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