Curro Díaz y Ureña, detalles de un Día de San Isidro sin éxito

Paco Ureña sufrió una fea cogida empotrándole el astado contra las tablas y López Simón no supo ver las opciones del buen tercero de Montalvo

Paloma Moreno

Madrid, lunes 15 de Mayo de 2017

5ª de la Feria de San Isidro

Corrida de Toros

Entrada: Lleno en tarde apacible

6 Toros 6, de Montalvo, pitos arrastre al 2º y aplausos arrastre al 4°.9

Curro Díaz (Turquesa y Oro)

-Silencio y pitos.

Paco Ureña (Azul Rey y Oro)

-Silencio en ambos.

López Simón (Tabaco y Oro)

-Silencio tras aviso y silencio.

Resultó herido al banderillear al 1º de la tarde Manuel Muñoz “Lebrija”, quien sufrió una “herida por asta de toro en tercio medio de cara posterior de muslo izquierdo de 20 cm. alcanzando el fémur, contusiona nervio ciático y causa destrozos en los músculos isquiotibiales. Intervenido bajo anestesia general, se le traslada a la Clínica San Francisco de Asís a cargo de la Fraternidad. Pronóstico: Grave. Firmado: Dr. García Padrós”.  Tras parear al 2º, Jesús Arruga y Domingo Siro.

El torero Paco Ureña pasó a la enfermería con una posible rotura de ligamentos de su rodilla derecha. Se le realizará un estudio radiológico entre esta noche y mañana. 

Cuatro cadenciosas y profundas verónicas, rematadas con media muy plástica, saludaron  a “Liricoso”, bien hechurado y falto de fuerzas, que tras ser llevado por el linaerense al caballo de forma muy torera galleando por chicuelinas, simuló el tercio de varas. Esperó en banderillas, donde resultó herido el tercero de la cuadrilla “Lebrija”. Se desplazó con bondad y largura a media altura el astado, lo que entendió Curro Díaz y le imprimió dos tandas de derechazos con mucho empaque. Cuando sobre la mano izquierda tiró largo Curro del animal el público ya se había posicionado en contra de la faena por la falta de fuerza, casta y transmisión del toro. Remató con una tendida primera estocada, que precedió a una segunda algo caída, donde el linaerense quedo prendido del asta de “Liricoso”, sin resultar herido.

Escandaloso fue el cuarto de Montalvo, que empujó en varas. Curro Díaz inició su faena sobre la izquierda, toreando con verdad y templando. El animal embistió con movilidad y repitiendo y el de Linares firmó una serie de muletazos al natural de mucho empaque. Se centró en el pitón zurdo del animal pero no lo vio por el diestro ni lo intentó. Terminó con una estocada caída y el público ovacionó a Escandaloso en el arrastre y pitó al torero.

Hondo y serio fue el segundo de la tarde, que se coló por el pitón derecho en el capote que le ofreció de salida el murciano Paco Ureña. Se dejó dar en varas, mientras que la cuadrilla solucionó con habilidad y rapidez el tercio de banderillas. Puesto el toro en el centro del redondel y sin preámbulos, se llevó la franela a la izquierda, pero el torero propuso y el toro dispuso. La falta de fuerza se apoderó de la buena condición del astado descomponiendo la embestida. Una estocada muy travesada y descabello pusieron fin a este segundo.

Paco Ureña sufrió una fea cogida de salida del quinto, empotrándole con frialdad y mucha fuerza contra las tablas cuando intentaba saltar el murciano al callejón. Milagrosamente los pitones embistieron contra la madera, ya que se abalanzó aplastándole la rodilla y el diestro se dolió mucho. Con transparentes gestos de dolor se sentó en el estribo para tomar aire mientras su cuadrilla realizaba los primeros tercios. Por estatuarios sin moverse comenzó su faena aguantando mermado de facultades y fue ejecutando las tandas sin apenas descolocarse por la inmovilidad de su pierna derecha. Siguió toreando con la diestra dejando algunos muletazos templados y de verdad y pasito a pasito fue levantando una faena que acabó perdiendo el vuelo en la estocada, precedida de un pinchazo.

Encastado y con repetición, el tercero de la tarde “Carcelero”, no permitió la facilidad en el lucimiento con la franela de salida a López Simón.  Se arrancó con alegría por dos veces al caballo de Tito Sandoval, donde el castigo fue escaso. Largas y encastadas arrancadas en banderillas que colocaron con mucha torería Jesús Arruga y Domingo Siro, que se desmonteraron. Se arrancó alegre y con fijeza el astado de lejos a las telas del madrileño que no llegó a verlo ni sobre la izquierda, ni sobre la derecha. Todo lo que no sea montarse encima de un toro deja a este torero como un simple pegapases. Estocada caída para rematar su labor.

Tampoco lo vio López Simón ante el sexto, un astado exigente aunque algo deslucido con el que no quiso jugársela el madrileño. Lo intentó poco y no lo vio claro y remató pronto su labor.

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