Vuelta al ruedo de Sergio Galán en una tarde de rejones silenciada en Las Ventas

El jinete tuvo algunas peticiones de trofeo que no atendió el palco en el quinto; y Cartagena y Manzanares no tuvieron suerte en su lote.

Paloma Moreno.

Las Ventas (Madrid). Cuarta de San Isidro. Se lidiaron toros, reglamentariamente despuntados para rejones, de Benítez Cubero y Pallarés (3° y 4°), correctos de presentación y de juego desigual, deslucidos y justos de fuerza en general, destacando el quinto, más manejable. Tres cuartos de entrada.

Andy Cartagena, ovación en ambos.

Sergio Galán, silencio y vuelta al ruedo.

Manuel Manzanares, silencio en su lote.

Abrió el primer festejo de rejones de la feria Andy Cartagena que colocó dos rejones de castigo a “Novelero” y una serie de banderillas. Impuso después su entrega montado sobre Picasso y Cupido pero falló con el rejón de muerte.

En el cuarto perdió el trofeo de no ser por los aceros después de realizar una faena basada en su entrega y en las cualidades justitas del animal. Destacó en su labor a hombros del bonito equino de su cuadrilla, Luminoso, albino, y ofreció un espectáculo con su sello propio en Las Ventas. En banderillas también. Y continuó con una serie de cortas sin demasiado lucimiento por parte del animal. Falló con el rejón de muerte y perdió la opción de trofeo.

“Justiciero” fue el segundo de la tarde y lo recibió a porta gayola Sergio Galán colocándole dos rejones de castigo. Realizó una labor de menos a más frente a un astado manejable que se fue rajando. Arriesgó con Ojeda y Óleo al final de la faena, pero no manejó con suerte el acero y fue silenciado.

Sergio Galán aprovechó con el quinto, que fue un animal soso aunque más manejable. El jinete realizó una faena en la que sobre todo destacó la labor de Apolo y se mostró superior en un par con las dos manos. Fue entonada en todo momento y tras una petición no atendida en el palco dio la vuelta al ruedo.

Manuel Manzanares no tuvo opción con el tercero, de nombre Gallardo, al que no consiguió sacar nada. Fue un animal muy deslucido y no tuvo apenas raza. A pesar de destacar a lomos de Príncipe, al final de la faena el animal se echó en un par de ocasiones antes del rejón de muerte. El astado fue pitado en el arrastre.

La tarde terminó con “Herrado”, un animal muy justo también, perdió en varias ocasiones las manos, que se fue complicando a medida que avanzaba la lidia. Manzanares lo intentó logrando algún detalle de emoción pero la espada le privó de todo trofeo.

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