El efecto It no llega a los toros

El efecto It no llega a los toros


Paco Delgado

Parece que vuelve a estar de moda lo de los payasos siniestros y malvados. De momento -y oremos para que así siga siendo- el esperpento, la astracanada, el ridículo y la payasada -dramática y esperemos que no acabe siendo trágica- de Cataluña no ha llegado al mundo de los toros. El bochornoso espectáculo protagonizado en Barcelona por ¿políticos? que más parecen aquellos Tres Chiflados – Moe, Larry y Curly- que durante medio siglo dieron forma a disparatadas y crueles comedias, es ajeno a lo taurino. Que, coincidiendo con el penoso dislate catalán, ha vivido momentos esperanzadores. Al menos en Algemesí y su Feria de las Novilladas.

Nueve han sido los festejos dados en la misma, en la que, un año más, se ha lidiado un ganado de primer orden, tanto por presentación como juego, destacando los encierros de Lagunajanda, que tuvo un tercer ejemplar de excelente comportamiento, Flor de Jara, uno de cuyos utreros, “Mocoso”, fue premiado con la vuelta al ruedo por su bravura, y Alcurrucén. También dio facilidades en conjunto el lote de Aida Jovani, y fueron nobles y bonancibles las novilladas de Juan Pedro Domecq y Domingo Hernández.

Y aunque, ante tan aprovechable material, no todos los novilleros estuvieron a la altura esperada y deseada, evidenciando excesiva comodidad y poco compromiso, sí que los hubo dispuestos y preparados.

Ángel Sánchez ha sido uno de los más sobresalientes, dando adecuada réplica a uno de los mejores novillos de la semana, el ya dicho “Mocoso” de Flor de Jara, y abrió la puerta grande tras torear al natural muy despacio, con mano baja, hondura, sometimiento y rota la cintura.
Jesús Enrique Colombo demostró estar muy puesto, muy hecho, muy rodado. Jorge Isiegas, que vino a torear con más de cuarenta puntos de sutura en su anatomía tras una fea cornada en Azuqueca de Henares de hacía menos de dos días, derrochó ilusión y ganas y Mario Palacios toreó al natural con temple y profundidad, aunque poco a poco su labor se fue yendo a menos, en tanto que Diego Carretero dejó ver a un torero ya maduro, con valor, técnica, cabeza y que está para proyectos mayores.

Este año se recuperó la tradición de incluir a diario a un rejoneador, siendo dos de ellos autores de lo mejor de la feria y a los que hay que considerar como triunfadores de la misma: Juan Manuel Munera y Ana Rita.
El de de Villarrobledo, que no se descompuso ni se vio apurado en ningún momento, ni por la fiereza de un bravo novillo de Los Bayones ni por las complicadas características del escenario, cuajó una notable actuación. Muy sereno, muy puesto, fue atemperando las acometidas de su oponente, evidenciando temple y una excelente monta y doma de sus cabalgaduras, con las que hasta ensayó llevar a dos pistas al novillo. La portuguesa, ante un novillo también de Los Bayones feo y grandón, que embestía con codicia y echando la cara arriba, mostró una monta excepcional y un notable sentido de la lidia, dejando llegar mucho y llevando a su oponente pegado a sus estribos. Hizo las suertes con mucha pureza, clavando siempre arriba y muy reunido, entusiasmando con sus levadas, cabriolas y adornos antes de matar de un certero rejonazo que le valió un rabo.

Como sucede desde hace unos años, los novilleros sin caballos disputaron el trofeo Naranja de Plata, entrando en liza alumnos de la Escuela de Tauromaquia de Valencia y el mejicano Juan Pedro Llaguno, que se llevó un total de tres orejas en el esportón después de brillar en los tres tercios.
Borja Collado, de la escuela de Valencia, se mostró como un novillero puesto y con oficio. Su compañero de escuela Miguel Polope puso de manifiesto un excelente corte de torero, con empaque y personalidad, y sus trasteos tuvieron expresión aunque falló con la espada.
En esta segunda parte del concurso se regaló el sobrero, que fue lidiado por Jordi Pérez, el sobresaliente, también matriculado en la escuela de Valencia, quien demostró unas enormes ganas de ser torero, tan entregado y vibrante como sincero y muy de verdad. Causó una gran impresión.
En estos festejos se lidiaron erales de Nazario Ibáñez y Aida Jovani, bien presentados y de buen juego.

Esperanza, pues, en Algemesí. Esperanza, también, de que se solucione -mal arreglo tiene…- el sainete separatista y no sacuda más la estructura de un país que no lo merece.

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