López Simón y Ginés Marín abren la puerta grande en la 8ª feria de San Fermín

La movilidad y nobleza de los astados de Victoriano del Río permiten abrir la puerta grande a López Simón y a Ginés Marín, mientras que Castella corta una oreja a base de gusto y temple. 

Pamplona se vuelve generosa en una tarde donde Ginés Marín borda el toreo, López Simón cobra un exceso premio y Castella fue superior a su lote.

Pamplona, miércoles 12 julio de 2017.

8ª Feria del Toro de Pamplona, “San Fermín”

Corrida de Toros

Entrada; Lleno en tarde calurosa

4 Toros de Victoriano del Río y 2 de Toros de Cortes (4º y 6º), serios y hondos, descarados de cara y que mostraron nobleza, calidad, duración y movilidad destacando el 3º que recibió Palmas en el arrastre.

 Victoriano del Río, Guadalix de la sierra (Madrid)

Divisa; Negra y amarilla Antigüedad; 12/07/1942

 Toros de Cortes, Guadalix de la sierra (Madrid)

Divisa; Pajiza y encarnada Antigüedad; o6/05/2007

Sebastián Castella ( Azul cielo y Oro)

-Oreja y Silencio tras 2 avisos

López Simón (Azul marino y Oro)

-Oreja y Oreja

Ginés Marín (Corintio y Oro)

-Vuelta al ruedo y dos Orejas

Abrió la plaza “jungla”, un toro serio y hondo que mostró calidad y justo de raza desde sus momentos iniciales. Se deja pegar en varas y se desplaza con calidad en banderillas, mejor por el pitón derecho, destacando el tercer par, obra de José Chacón. Franco, templado, con repetición y calidad embiste “Jungla” a las telas que le ofrece sin obligar el francés Sebastián Castella. Faena larga, templada y con gusto por ambos pitones, rematada con una efectiva estocada que le sirvió para cortar la primera oreja de la tarde. “Ebanista” fue el primero de los dos astados de toros de Cortes. Serio, veleto y astifino, no era un toro muy bonito de hechuras.  Fue fijo en el saludo capotero, metió la cara sin empujar en el caballo y se defiende tirando la cara arriba en banderillas. Se desplaza soso y sin trasmisión en la muleta, agarrándose al piso y rajándose con prontitud  dejando sin opciones al francés. Tras alargar excesivamente la faena el astado se pone muy complicado para matar llegando a escuchar los dos avisos.

“Epicentro”, colorado, bragado, axiblanco, y bajo de agujas fue el segundo de la tarde,  que se muestra fijo de salida en el percal del madrileño López Simón. Derriba al caballo que monta Tito Sandoval al realizar el embroque sobre las patas delanteras del equino. El astado mete la cara con calidad pero falto de raza. Tardo en banderillas, fue largo en las embestidas cuando arranco.  Largo, brusco y con trasmisión embiste a la muleta del madrileño López Simón. Muleta que realizó una faena larga e intermitente, ya que el matador no terminó de romper detrás de la cintura y por debajo de la pala del pitón los muletazos, cosa que agradecía el astado.  Tras las Manoletinas, se encuna sobre los pitones de “Epicentro” sin vaciarse, a matar o a morir, recibiendo una tremenda voltereta lo que le vale una oreja con fuerte petición de la segunda. “Jaceno”, amplio de sienes, abierto de pitones que acude pronto y justo de fuerzas a las telas del madrileño. No se emplea falto de fuerzas en el caballo y de desplaza con clase en banderillas, dejando un par muy torero Jesús Arruga. Se encontró Alberto ante una descompuesta embestida del noble y falto de fuerza quinto astado de la tarde. Planteando una larga faena ligada sin trascendencia rubricada con una efectiva estocada que le valió una oreja.

Corto de cuello, veleto, descarado y algo montado, “Forajido” acudió con prontitud a las telas que meció con suavidad Ginés Marín. Esperó engallado en banderillas. Codicioso, fijo y enrazado, fue un toro exigente, un toro para “toreros”, y ante el cual, Ginés Marín no dudó, le pudo, se templó e incluso toreo largo y profundo, destacando sobre la mano izquierda y en un cambio de mano al inicio de faena. El fallo a espadas malogró la faena. “Gaditano” se llamaba el cierraplaza, feo y estrecho de sienes, salió suelto tras el saludo capotero, dejándose pegar en varas y sin fijeza en banderillas. Firme y con seguridad se mostró Ginés ante las sosas y desinteresadas  embestidas de “Gaditano”.  Logró el matador con temple convencer al astado de que siguiese con nobleza la muleta, extrayendo lo mejor del toro por el pitón izquierdo. dejando una estocada sin puntilla que le valen dos orejas.

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