El espejismo se hizo realidad

Marcos cortó una oreja del mejor ejemplar de una deslucida novillada de El Freixo. Jorge Rico firmó detalles muy toreros y Toñete se mostró muy firme y seguro.

Informa; Carlos Bueno
Fotografías; Manolo Moreno y empresa

Valencia, martes 13 de marzo 2018

4ª Feria de Fallas

Novillada picada

Entrada; Cuarto de plaza

6 Novillos 6 de “El Freixo”, rematados pero desiguales de presentación y deslucidos en general. Resultó manejable el 1º y tuvo clase el 6º.

Toñete

-Saludos y silencio tras dos avisos

Jorge Rico

-Saludos y Silencio

Marcos

-Silencio y Oreja

Cuadrillas: Se desmonteró tras banderillear al sexto Sergio Aguilar

 


El general mal juego de la novillada de El Freixo dio al traste con la ilusión de la terna, que puso su empeño infructuoso en sacar el agua de la bravura en un pozo de mansedumbre. El resultado fue una tarde para aburrir a los curiosos y que, sólo en los más aficionados, dejó para el recuerdo fugaz la autoridad de Toñete, detalles muy toreros de Jorge Rico y la disposición de Marcos que, a la postre, fue el único en tocar pelo del mejor ejemplar del encierro.

Fue en el sexto, cuando la posibilidad de que apareciese la bravura parecía puro espejismo. Pero sucedió. El último de los novillos enviados por El Juli cambió su incipiente comportamiento, tan desalentador como el de sus hermanos, y comenzó a coger las telas por abajo y con clase. Lo entendió Marcos, que lo citó con suavidad y por abajo para llevarlo muy toreado en series compactas, primero en redondo y después al natural, incluso con pasajes de variedad en las postrimerías de su labor con el animal ya venido a menos. Mató de certera estocada y la oreja fue incontestable.

 

El primero de su lote apenas se mantenía en pie a pesar de la suavidad con la que Marcos condujo sus embestidas. Lo fue confiando y afianzando hasta robarle una magnífica tanda de naturales, lo único destacable de su intento de faena.

Resultó manejable en novillo que abrió festejo, aunque su falta de fuerzas provocó un cierto calamocheo que incomodó a Toñete en varias fases de su faena de muleta, más compacta en la parte final cuando provocó las embestidas con autoridad.

Protestó en todo momento el segundo de su lote, en algunos momentos con peligrosa violencia, lo que no descompuso al madrileño, que impuso su mando muy firme y seguro en la corta distancia. Luego se demoró con los aceros.

Tuvo sabor el recibo capotero y el inicio de la faena de muleta de Jorge Rico al segundo de la tarde, un novillo que pronto salió suelto marcando su clara querencia a chiqueros. Supo sujetarlo el novillero para firmar pasajes de tanta torería como desparpajo, aunque no logró que su quehacer alcanzase la solidez deseable.

Embistió arrollando el quinto, un animal abanto al que el alicantino intentó sujetar para acabar robándole algún muletazo suelto estimable. Poco más pudo hacer.

 

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