La actitud tiene premio

Jesús Chover cortó dos orejas después de firmar una faena de gran disposición y entrega ante el mejor ejemplar de la tarde. Los lotes de Gardel y Téllez impidieron que pudiesen llevar a cabo labores mínimamente compactas. Del descastado encierro de Fernando Peña sobresalió el cuarto.

Informa; Carlos Bueno

Valencia, lunes 12 de marzo 2018

3ª Feria de Fallas

Novillada Picada

Entrada; Un cuarto

6 Novillos 6 de D. Fernando Peña,desiguales de presentación y juego. Sobresalió el 4º. 1º manejable; 2º, 3º y 6º descastados; el 5º soso.

Jesús Chover

-vuelta tras petición y dos orejas.

Alejandro Gardel

-silencio en ambos.

Ángel Téllez

-silencio tras dos avisos en ambos.

Cuadrillas: Se desmonteraron tras banderillear al sexto Juan Navarro y El Niño de Santa Rita

La actitud de Jesús Chover tuvo premio gordo, las dos orejas del cuarto de la tarde. Como al que abría festejo, recibió a éste a portagayola, signo inequívoco de su intención y entrega, una disposición que continuó en una faena de muleta vibrante y sincera que comenzó de rodillas y que tuvo ciertos momentos de cierta celeridad y otros de buenos naturales, largos y por abajo ante un novillo pronto y repetidor. Mató al segundo intento de estocada desprendida, pero la conexión con los tendidos había sido tal que le pidieron con fuerza los dos apéndices.

Aunque al primero lo había esperado en la puerta de chiqueros, lo mejor de su saludo capotero fueron las verónicas en el centro del ruedo y la sabrosa media con la que remató. Tras protagonizar un desigual tercio de banderillas, llevó a cabo una faena encimista e intermitente en la que aguantó con firmeza las protestas de un animal repetidor que no acabó de emplearse.

El primero del lote de Alejandro Gardel fue un novillo de escasa presencia y descastado que protestó en todo momento y que apenas tuvo recorrido, lo que imposibilitó que el madrileño pudiese ligar una sola tanda. Tampoco el soso que hizo quinto le permitió hilvanar una faena con el mínimo ritmo.

Se metió entre los pitones Ángel Tellez ante el tercero de la tarde para robarle los muletazos uno a uno porque el novillo no tenía intención de embestir. Muy decidido, el madrileño provocó sus arrancadas para firmar varios naturales más largos de lo que en principio era previsible. Tampoco el que cerraba festejo le ayudó lo más mínimo. A éste, cuando no se repuchaba, le costaba embestir. Firmeza y seguridad fueron de nuevo sus bazas.

 

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