Oreja de Román y Ureña, cara y cruz, corta un trofeo y cae herido grave el Día de San Fermín en Pamplona

El murciano fue cogido al entrar a matar en el muslo derecho y con pundonor y torería aguantó en el ruedo hasta caer el cuarto; el peor lote se lo llevó Garrido que se fue silenciado de su cita

Pamplona, 7 de Julio 2018

3ª Feria del Toro, San Fermín

Corrida de toros

Entrada; casi lleno.

6 toros del Puerto de San Lorenzo, serios, bajos y rematados, aplaudidos en el arrastre segundo y cuarto, deslucido y mansito el tercero y sexto.

Paco Ureña (Blanco y Oro)

-Ovación con saludos y oreja tras aviso (herido).

Román (Blanco y Plata)

-Oreja y silencio.

José Garrido (Grana y Oro)

-Silencio y saludos.

Con una fuerte pitada recibió el público de Pamplona al alcalde de la ciudad, Joseba Asiron, en relación a las nefastas declaraciones que hizo días atrás sobre las corridas y los encierros en San Fermín.

Paco Ureña saludó al primero de la tarde gustándose a la verónica, repitiendo y echando las manos por delante el de Puerto de San Lorenzo. Dos encuentros al caballo, empleándose más en el segundo. Más suelto en el tercio de banderillas, fue quedándose algo paradote. El murciano comenzó la faena sobre la diestra, embistiendo sin demasiada entrega ni raza. Continuó buscando el lucimiento por el pitón diestro aunque fue por el contrario por donde dejó algunos muletazos de trazo más largo. Se vino arriba el toro a final de faena, aunque huidizo, mostrándose firme y asentado Ureña. Dejó una estocada y saludó una ovación. Al cuarto lo saludó a la verónica, embistiendo con brío el cuarto. Con más alegría que el anterior, se movió en los primeros tercios y en la muleta tuvo calidad y nobleza por el pitón diestro. Al natural se gustó el murciano dejando algunos muletazos más largos. Fue firmando una faena a más Ureña y así respondió el astado, con movilidad y transmisión. Se tiró a matar Ureña, saliendo herido de la suerte a la altura de la rodilla derecha. Se dolía el murciano que con heroicidad y torería se quedó a dar muerte al cuarto con el descabello mientras sangraba abundantemente y se resistía el astado. Sentado en el estribo con gran gesto de dolor pero valiente y heroico, esperando la muerte del toro. Fue premiado con un trofeo que no paseó y pasó a la enfermería para ser intervenido.

Con una larga cambiada de rodillas en el tercio saludó Román al segundo continuando a la verónica, metiendo en la cara el astado. Puyazo algo caído el primer puyazo, clavó al salir del segundo. Quitó Garrido por ajustadas chicuelinas y una bonita media de remate. Replicó Román con el capote a la espalda en los medios. Buen tercio de banderillas. Inició de rodillas la faena el valenciano. Embestía por abajo el del Puerto, con repetición y recorrido. Asentado y con entrega Román, fue templando su embestida buscando su lucimiento y fue sacando muletazos de mayor calado. Noble y con transmisión, fue perdiendo algo de fuelle al final antes de terminar por bernardinas el valenciano. Dejó una estocada trasera y cortó la primera oreja de la tarde. Román saludó al quinto, el ejemplar burraco de la corrida, a la verónica con alegría. Le costó embestir con prontitud en los primeros tercios y en banderillas anduvo algo paradote. El valenciano intentó que entrara en la faena, embestía con sosería y sin entrega y no permitió que la faena alzara vuelo.

José Garrido recibió al tercero con el capote, que tuvo menos movilidad y entrega que sus hermanos, huidizo. Medido el castigo en varas, en banderillas le faltó raza. El extremeño lo intentó en una faena en la que se mostró entregado aunque se topó con un oponente contrario a los anteriores, con poca clase y entrega, que impidió lucirse a Garrido a pesar de que lo intentara y fuera buscando el lucimiento posible. De rodillas recibió con el capote al cierraplaza Garrido, en las rayas del tercio, y embistió por delante en los primeros tercios. Fue a comenzar  la faena en los medios, tras brindar al público, más paradote, le costó arrancarse largo y acabó de rodillas el extremeño dejando una primera serie con empeño y buscando el lucimiento. Lo intentó Garrido mientras el sexto iba perdiendo fuelle éndose a menos. La faena no alzó vuelo y Garrido se tiró a matar al sexto saliendo ileso de la suerte y sonando un aviso.

 

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