La Tauromaquia en la enseñanza

La Tauromaquia en la enseñanza

Por Carlos Bueno

La Junta de Castilla y León anunció en 2015 la creación de una Cátedra de Estudios Interdisciplinares en Tauromaquia como parte de la política de la Institución para la defensa y reconocimiento de la Fiesta. La Fundación General de la Universidad de Salamanca pretendía ponerla en marcha el pasado mes de septiembre, pero el acto de su presentación se suspendió apenas una hora antes de que se produjese. El motivo no fue otro que una bajada de pantalones del rectorado ante la presión de los antitaurinos, que a través de las redes llamaron a sus simpatizantes a una movilización frente al edificio de la Universidad. Ahora, ocho meses después, su rector, Ricardo Rivero, ha anunciado que suspende definitivamente la Cátedra, lo que dice poco en favor de la defensa del derecho a la libre educación que debería imperar en un Estado democrático.
Entiendo que no se obligue a nadie a participar en conferencias y recibir enseñanzas sobre determinados temas, entre ellos la tauromaquia, pero no puedo entender que no se dé libertad para elegir qué se quiere aprender. A nadie se le fuerza a que entre a una plaza de toros, ni a un campo de golf, ni a una iglesia, ni a una mezquita. Son decisiones personales y respetables. Del mismo modo que a nadie se le impone estudiar medicina, derecho, contabilidad o a dedicarse a la poesía. Entonces ¿por qué no se puede estudiar sobre una actividad legal que además es el segundo espectáculo de masas de este país? ¿No se trata eso de una censura en toda regla? ¿Qué será lo siguiente, quemar los libros taurinos en una hoguera al estilo nazi o inquisitorial? Todo indica que nos dirigimos hacia una sociedad unidireccional acaudillada por el pensamiento totalitario de quienes nos gobiernan.
La decisión de la Universidad de Salamanca contrasta con las declaraciones que hace sólo unos días realizó Fernando Benzo, Secretario de Estado, quien aseguró que el Ministerio de Cultura iba a colaborar en el plan de comunicación y fomento de la Tauromaquia, “patrimonio cultural de los españoles”, señaló, al tiempo que subrayaba el derecho de todos los ciudadanos a su acceso, libre ejercicio y conocimiento. Y para que se pueda conocer una materia nada mejor que mostrarla, que enseñarla, que impartirla. Porque el conocimiento es la base del análisis y de la opinión documentada.
Que la tauromaquia esté en los colegios, institutos y universidades parece tan lógico como quimérico. No sería cuestión de forzar a nadie a recibir lecciones sobre ella, simplemente que se pudieran programar charlas interesantes y viajes a ganaderías con total libertad de asistencia. Prohibirlo sólo me parece una decisión de pasados dictadores, o quién sabe, de un futuro preocupante. Será cuestión de que los poderes del Estado, además de apoyar de palabra, hagan valer los derechos democráticos que deberían imperar en cualquier sociedad.

 

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